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Visión

1. La Confraternidad de Iglesias Cristianas Hispanas es gente que ha sido redimida por la sangre de Jesucristo. Para nosotros seguir a Jesucristo es lo mas excelente. Al hacerlo creemos que la Iglesia debe ser completa, con una variedad de ministerios que sirvan a nuestras asambleas locales.

2. En esta Constitución encontramos el énfasis doctrinal y gobierno de nuestra Iglesia. La historia distintiva y singular de la que nos sentimos orgullosos es la bendita gracia de Nuestro Señor la que nos ha traído hasta aquí y su misma gracia la que nos guiará a nuestro hogar celestial.

3. Nuestro énfasis doctrinal está designado de tal modo que nuestro texto de estudio es la Santa Biblia, la palabra infalible de Dios. Nuestras doctrinas básicas provienen directamente del sagrado libro y demandamos a nuestros ministros que prediquen toda la Biblia. La doctrina para nosotros es fundamental para un desarrollo sólido, equilibrado y progresivo, tanto en las iglesias locales como a nivel nacional.

4. Nuestra Teología, por lo tanto, esta formulada de tal modo que mantiene el avivamiento Pentecostal en el que hemos nacido y que caracterizó a la iglesia primitiva. Y creemos que es responsabilidad de cada creyente dedicar su vida por completo a cumplir la gran comisión. (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-20; y Hechos 1:8)

5. Nuestro sistema de gobierno es tanto congregacional como representativo dando a nuestras iglesias una notable medida de unidad denominacional y autonomía.

6. Para nosotros, el administrar los asuntos del cuerpo de Cristo la iglesia es un asunto sagrado y enfrentamos la responsabilidad con firme resolución, revestidos por la ética de la Santa Escritura “Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo” Marcos 12:30-31; Deuteronomio 6:5.

7. Los apóstoles fueron predicando por todas partes. La gente se convirtió, fueron santificados y bautizados con el Espíritu Santo. No rehusaron unirse, en cambio formaron congregaciones locales llamadas Iglesias. Ordenaron a ancianos y diáconos que velaran por el bienestar espiritual de las Iglesias y confiaron en Dios para su crecimiento.

8. Nosotros somos herederos espirituales en el cuerpo de Cristo de este tesoro tan grande. Con el calvario a nuestras espaldas y nuestros rostros puestos como un pedernal hacia la inminente venida de Cristo, levantémonos, ya los campos están blancos para la siega. (Juan 4:35)

9. La Confraternidad de Iglesias Cristianas Hispanas, en este espíritu, desea servir a nuestra generación en la Santa voluntad de Dios.